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Cuando ganar y participar van de la mano

En una carera se puede oir dos versiones, lo importante de todo es ganar y también se oye, lo importante es participar… pero de vez en cuando, estas dos ideas se unen.

Su imagen sonriente llegando a la meta cuando la organización ya había recogido las vallas quedará para la posteridad. Llegó agotado y una hora y pico más tarde que el primer corredor, pero nunca un último puesto fue tan triunfal. Ya se habían repartido todos los premios. La mayoría de los participantes se había ido.

Sólo quedaban unos pocos charlando animadamente. Otros desmontaban el 'chiringuito'. Entonces salió una señora de entre el público y suplicó que no recogieran. Aún faltaba Miguel Ángel, su marido trasplantado de hígado. Cinco minutos después, el hombre hizo la entrada de honor con una camiseta donde se podía leer: "Gracias a mi donante".

Ocurrió este domingo en la primera carrera organizada por el hospital Son Espases de Palma pero la historia de este héroe anónimo se ha conocido gracias a este hilo de Twitter de Mar (@saus_m), una estudiante de Medicina de la Universitat de les Illes Balears (UIB), que ha conseguido emocionar a miles de personas

La carrera se había dado por terminada. "Nos habían dicho que empezáramos a quitar las vallas y a recoger las mesas de comida". Apenas quedaban unas 50 personas, entre organizadores, voluntarios y otros participantes. Entonces, "una mujer se me acercó y me dijo: perdona pero aún queda un corredor que no ha llegado y es mi marido.

Veo que ya han recogido las medallas y me haría muchísima ilusión que él tuviese una también, ya que ha pagado y participado y pretende llegar hasta el final", relata la estudiante. Ese hombre era Miguel Ángel Ferriol, un trasplantado hepático que apenas podía correr. "Se había apuntado a la carrera para demostrarse que podía con todo y que había superado su enfermedad".

Como en una secuencia del Show de Truman, todos se afanaron en reponer el decorado para que Miguel Ángel fue recibido como merecía. El mundo se paró para tratar de encontrar una medalla. Los altavoces retumbaron para informar de que todavía quedaba un corredor por llegar.

"Un corredor trasplantado que se merecía un buen recibimiento". Todos se arremolinaron alrededor de la meta. Emocionados, colocaron una cinta nueva para escenificar lo que iba a ocurrir. Miguel Ángel era el verdadero ganador de esta carrera.

A los cinco minutos le vieron girar la curva y avanzar hacia la meta con una sonrisa de oreja a oreja. El mensaje de su camiseta dejó a todos helados: "Yo corro por mi donante". "Se nos puso la piel de gallina al ver lo orgulloso que estaba de sí mismo y la gratitud que mostraba por el apoyo", recuerda Mar.

Alzó los brazos y, con el dorsal número 531 pegado a su camiseta, cruzó la ansiada meta. No faltaron las fotos y los abrazos. Y llegó el momento más especial: La consellera de Salud, Patricia Gómez, rubricó la proeza poniéndole la medalla. No cabía más emoción en el ambiente. Perder con clase o vencer con osadía. Tan cierto como que el mundo pertenece a quien se atreve, decía Chaplin sin conocer a Ferriol.


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