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Para que vale el deporte

November 22, 2017

Muchas veces hemos estudiado asignaturas en nuestra vida lectiva que nos preguntábamos para que servirían en nuestra vida cotidiana, como por ejemplo el latín o griego.

 

También en el deporte hemos pensado muchas veces que esos valores que se enseñan o que son intrínsecos por ellos mismos, para que pueden valer en nuestra vida cotidiana.

 

Como siempre hemos dicho que una imagen vale más que mil palabras, vamos a recoger el testigo y os hacemos ver un ejemplo que casi todos los que están leyendo se darán cuenta de lo que hablamos.

 

Ayer noche sobre las dos de la madrugada, pudimos oír como Pepe, jurado de Master chef, pronunciaba la palabra de Saullll. Una palabra que esconde una historia, preciosa y sobretodo muy ilustrativa sobre lo que el deporte nos aporta en nuestra vidas diarias.

 

Saúl Craviotto acumula un palmarés deportivo impresionante: cuatro medallas olímpicas (un oro en Pekín 2008, plata en Londres 2012 y oro y bronce en Río) y tres veces campeón del Mundo en 2009, 2010 y 2011. Uno de los mejores deportistas españoles.

 

Hace unos meses el casting de Master Chef Celebrety lo llamaba, para que hiciese “bulto” pues como el reconocía, Entró en la segunda edición de la versión con famoso del concurso gastronómico de La 1 sin tener ni idea de cocina, según dice, y con el objetivo de que no le echaran en la primera semana. No sabia ni freir un huevo.

 

Pero pocos tuvieron en cuenta el espíritu de superación personal que un deportista de elite puede tener, por algo ha ganado lo que ha ganado.

 

Ni corto ni perezoso, para  prepararse para el programa, contó con la ayuda del chef Marcos Morán y su hermano, del restaurante Casa Gerardo, en Prendes (Asturias) con una Estrella Michelin. "El primer día me puso a pelar cebollas, y me corté", recuerda Craviotto.

 

También leyó libros de cocina, utilizó la escuela online de Master Chef, vio programas gastronómicos... "Me lo preparé como una oposición, fue una obsesión".

 

Todos los días contaba con varias horas de clase de este chef y poco a poco paso de no saber un huevo frito o no saber pelear patatas a tener un nivel moderadamente bueno.

 

Con el paso de los programas se podía ver a un Saúl que competía de manera muy sana, siempre ayudando a sus compañeros en lo que hiciese falta. Que si una cacerola que no llegaban, que le dejaba pasar primero al supermercado, que le faltaba cualquier ingrediente… Eso solo lo podría hacer alguien que supiese lo que es el compañerismo en un grupo.

 

Al final después de muchas pruebas y de conseguir pasar el corte en todas ellas, llego a la gran final con otra gran concursante como era Silvia (el positivismo la llevo hasta allí).

Reconoció que hacia la séptima semana incluso se vio con posibilidades de ganar. "Para entonces ya iba a por el oro".

 

Ese último menú comentaba como lo preparó: “Practiqué el menú de la final de ‘Master Chef’ 11 veces en cinco días”

 

Al degustarlo, Jordi Cruz, solo podía decir esto: "En las 11 ediciones de Master Chef no recuerdo un menú cocinado con tanta pasión, con tanta calidad, tanto cariño y tantas ganas como el que hoy hemos probado"

 

Saúl gano finalmente, pero gano por que tuvo un enorme espíritu de superación que el deporte le ha enseñado a tenerlo.

 

Después de ver este ejemplo, no nos queda ninguna duda que Saúl tenía una gran ventaja sobre el resto. Saúl era deportista y puso en el día a día, todo lo que le enseño el deporte, dentro y fuera de él.

 

Enhorabuena, Saúl por darnos ejemplo.

 

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